Bernardo Fulcrand Terrisse

En las regiones semiáridas de los Andes del Perú, Bolivia y el norte de Chile, el pastoreo de ovinos es parte de la vida diaria en las comunidades campesinas desde los antiguos tiempos coloniales (segunda mitad del siglo XVI). En el departamento de Cusco, ubicado en la zona sur de la cordillera de los Andes del Perú, la crianza de ovejas es ahora parte de la cultura tradicional. La gente que vive en estos lugares tiene su propia organización y está representada por sus autoridades elegidas por la asamblea comunal, integrada por todos los miembros de la comunidad.
Las comunidades son propietarias de la tierra y responsables del manejo de los recursos comunales, incluyendo la tierra y el agua. Las familias tienen acceso a la tierra de cultivo como un derecho en usufructo y a pastorear su ganado en los pastizales de la comunidad. El trabajo basado en principios de reciprocidad es una norma social básica en estas comunidades andinas.
Siendo una región de alta montaña en latitudes tropicales, la zona de Cusco alberga diversos paisajes a diferentes altitudes. A una altitud entre los 3.000 y 4.500 metros sobre el nivel del mar, existen dos ecozonas diferentes: la qheswa, caracterizada por tener un clima templado donde crecen cultivos tales como el maíz, las papas, diversas leguminosas y gramíneas, así como también permite la crianza de ganado, y la más alta y fría: el área de puna, donde sus habitantes dependen de la crianza extensiva de ganado, cuyos rebaños o hatos son compuestos por ovejas, alpacas o llamas. Los ovinos locales (criollos) son el componente más importante del ganado y, generalmente, están bajo el cuidado de las mujeres y los niños, que acompañan al rebaño en su desplazamiento por las tierras de pastoreo. «Las ovejas ayudan de muchas maneras», dicen las mujeres, quienes son muy apegadas a sus ovejas pues proporcionan carne, lana y estiércol a la familia. La lana es usada para la confección de tejidos diversos: prendas de vestir (suéteres, ponchos, etc.) y otros productos como bolsos y mantas. Las ovejas también proporcionan dinero en tiempos de necesidad, ya que pueden ser vendidas en cualquier época del año. La venta de la carne, la lana y los tejidos son también una fuente de ingresos importante y contribuyen en la mitigación de los riesgos inherentes a la actividad agrícola.
Una
perfecta adecuación
Foto: autorLos ovinos locales son de gran valor para millones de pequeños agricultores en todo el mundo. Generalmente, estos animales tienen un mejor comportamiento que las llamadas «razas mejoradas», debido a su mayor capacidad de adaptación a condiciones naturales específicas y al ambiente social. Esto es también válido para las ovejas criollas en los Andes, las cuales se caracterizan por su rusticidad y resiliencia. Estas ovejas están adaptadas a condiciones climáticas extremas, debido a que poseen una buena capacidad termorreguladora. Asimismo, las ovejas son capaces de soportar agotadoras caminatas a lo largo de grandes distancias y están también adaptadas a los terrenos accidentados. Tienen la capacidad de sobrevivir a períodos de escasez de alimentos mediante el uso de sus reservas corporales, pero en cuanto vuelve a haber disponibilidad de alimentos las ovejas recuperan rápidamente su condición corporal. Su comportamiento frente a la pastura es muy eficiente y son capaces de encontrar bastantes pastos y hierbas, aun en áreas con escasa vegetación, y su sistema digestivo está adaptado a los diferentes tipos de vegetación de la zona. Las ovejas también son resistentes a las infecciones y a las enfermedades causadas por parásitos muy comunes en el medio, tales como la «duela del hígado del ovino» (Fasciola hepatica) o problemas intestinales debido a lombrices (gastroenteritis verminosa).
Con un ciclo de vida largo (en promedio de siete a nueve años), la oveja criolla tiene una buena capacidad reproductiva debida, en parte, a que el período de celo de la hembra no es estacional. El instinto maternal de las hembras está bien desarrollado y tienen buena aptitud lechera, pese a las difíciles condiciones de crianza.
Las excelentes características físicas de estos animales son el factor económico más importante para los criadores de ovejas criollas. Al aprovechar las extensas áreas marginales de los altos Andes, las ovejas –con un mínimo de insumos externos– generan valor. Hacen un buen uso de los residuos de la cosecha, tales como los rastrojos, la paja y las hojas secas. La crianza de ovejas es relativamente simple, sin necesidad de mucha inversión.
Se
han realizado muchos intentos para la introducción de
razas «mejoradas» de ovinos (Corriedale o Hampshire
Down) en la zona, pero sin éxito. Se puede predecir que
las variedades mejoradas no están adaptadas a las condiciones
locales ni a las limitadas prácticas de crianza animal.
Además, la carne de las especies mejoradas no ha tenido
aceptación porque es mucho más grasosa y de sabor
más fuerte que la carne magra de la oveja criolla.
Recuperándose
del abandono
Como todas las especies animales criollas en el Perú, estos ovinos representan una población animal abandonada por los técnicos y las políticas agropecuarias, pese al lugar importante que ocupan en la estadística agropecuaria del país. Este largo abandono, que se expresa en la falta de investigación y programas de extensión para mejorar las prácticas de crianza de ovinos criollos, ha resultado en una productividad unitaria baja. Además, al haber sido integrado el ovino a los sistemas de producción campesinos como «caja de ahorro», en vez de «instrumentos de producción», la saca ha contribuido a una selección negativa sobre el tamaño y peso de los animales. La elevada consanguinidad observada en los rebaños ha fijado caracteres de adaptación a un medio difícil, pero a costa de una producción individual disminuida.
Sin
embargo, esto ha comenzado a cambiar debido a que los diferentes
actores –incluyendo a los mismos campesinos– han
tomado conciencia de la situación y han comenzado a trabajar
para mejorar sus animales criollos. Una de estas iniciativas
fue lanzada por la ONG Asociación Arariwa de Cusco y
la Asociación de Criadores de Ovinos Criollos (ACOC).
Estas dos organizaciones identificaron líneas principales
de trabajo: selección de los ovinos criollos, capacitación
de los criadores y acceso a los nichos de mercado. Con esta
base, desarrollaron un programa para el mejoramiento de los
ovinos criollos en las zonas qheswa y puna. Mientras que estas
dos organizaciones son las que llevan la iniciativa, otros actores,
como la Universidad Agraria, el Ministerio de Agricultura y
otras ONGs, también se han comprometido con el programa.
Mejoramiento
Foto: autorHay un gran potencial, que aún falta explorar, para el mejoramiento genético de los ovinos criollos en el Perú. Este potencial se expresa a través de las altas variaciones en la capacidad lechera, el peso en vivo y la fertilidad observados en los diferentes rebaños de ovejas en el país. Los miembros de ACOC se dieron cuenta de que era necesario establecer un sistema de intercambio entre los diferentes rebaños para el cruzamiento de los animales. Esto evitaría el alto grado de consanguinidad dentro de los rebaños, que es uno de los motivos de disminución de la productividad y de aumento del número de defectos genéticos. También estos criadores establecieron un número de criterios como guía del programa de mejoramiento, destinados a permitir que se haga efectivo:
•
eliminación de los defectos genéticos más
comunes;
• dentro de cada rebaño, selección de las
hembras teniendo como criterios la capacidad lechera, el peso
vivo, la fertilidad y el peso anual total de los corderos de
cada hembra al momento del destete (productividad ponderal al
destete);
• selección de los corderos con fines de reproducción,
basándose en el incremento del peso vivo, desarrollo
y conformación.
En
este proceso de selección se ha tenido especial cuidado
en evitar la pérdida de las características de
rusticidad de los ovinos criollos.
Arariwa se mantiene vinculada a las actividades de la ACOC. Les proporciona un técnico que se encarga del monitoreo y los asesora en la selección y cruzamiento. Arariwa está también comprometida en la capacitación técnica de los campesinos, por ejemplo en salud animal, alimentos, ganadería en general, además de brindar asesoría en programas de comercialización.
El cuadro 1 muestra las características más importantes de los seis hatos que han estado en el programa por más de siete años. Diez años de cruzamientos mediante selección han llevado al mejoramiento de varias características de producción y fertilidad de los ovinos criollos, al incremento en la productividad de los hatos y también al incremento de los ingresos por la venta de animales beneficiados (para carne) o animales para fines reproductivos. Los miembros de ACOC han recibido capacitación en las técnicas de mejoramiento por selección, en un manejo más técnico de sus animales, principalmente con respecto a la alimentación, reproducción y cuidados veterinarios. Ellos se encuentran ahora en una mejor posición para emprender mayores acciones para el mejoramiento del manejo de su ganado, incluyendo una selección apropiada e intercambio de animales reproductores, eliminación (saca) de los animales de baja productividad, veterinaria elemental para el cuidado de la salud (control de parásitos y dosificación apropiada de las medicinas).
Características importantes de seis hatos de ovejas al finalizar el año 2004, después de un periodo de siete años de selección
Fuente: Programa de mejoramiento de la crianza de ovinos criollos (Asociación Arariwa)
hato A (n=25)
hato B (n=46)
hato C (n=55)
hato D (n=47)
hato E (n=26)
hato F (n=56)
27,1
28,1
31,3
28,9
31,7
20,9
21,8
24,5
22,7
24,5
29,5
34,5
43,1
34,5
38,1
Se han iniciado acciones para el acceso a los nichos de mercado para la carne «producida ecológicamente» para los restaurantes de alta calidad y para la industria turística. Todavía se necesita realizar muchas mejoras y avances, pero la ACOC y Arariwa sienten que hay mucho potencial y vale la pena hacer el esfuerzo. En primer lugar, la carne de oveja debe hacer parte de los menús gastronómicos de los restaurantes frecuentados por turistas. Otro cuello de botella es establecer una cadena productiva que cumpla con los requerimientos sanitarios de este mercado. Esto demanda un camal diseñado y equipado adecuadamente, que garantice la higiene, las técnicas apropiadas de beneficio y de corte de la carne, el adecuado secado y conservación en un ambiente frío, y la distribución eficiente y venta a los restaurantes. Se han hecho ya algunos avances: se proporcionó carne de corderos de tres edades diferentes a los chefs de algunos prestigiosos restaurantes de la ciudad de Cusco, quienes encontraron que la carne era excelente, y estos restaurantes han mostrado interés en ayudar a desarrollar una cadena productiva que haga coincidir los criterios de higiene con los de eficiencia.
Bernardo
Fulcrand Terrisse
Asociación Arariwa
Av. Los Incas 1606, Cusco, Perú
Correo-e: bfulcrandt@hotmail.com



